Apartamento de Maggie
00h de la noche, Maggie está en la cama, no puede conciliar el sueño. Su mente va a mil por hora y ella no deja de dar vueltas. En su mente se visualiza con el bate entre las manos "¿Qué sientes?" la voz de Negan resuena en su cabeza.
"El bate es Negan"
Se levanta exasperada y se va a la cocina, abre uno de los armarios que hay encima de la nevera y coge una botella de tequila que está oculta detrás de muchos botes inservibles de plástico. Coge un vaso, se sirve un trago que se bebe de un solo golpe y empieza a recordar y a poner en orden sus pensamientos.
Durante casi 10 años había odiado profundamente a ese hombre, asesinó de la manera más brutal posible a su marido, delante de ella, estando embarazada. Era un asesino despiadado.
Era.
Pasado.
Bebe otro chupito.
Ella misma había estado a punto de matarlo en su propia celda, pero el hombre con el que se encontró no era el macabro asesino, era un alma en pena que merecía cada segundo de su sufrimiento por todo lo qué había hecho.
Otro chupito.
Pero después, había sido capaz de formar parte de una comunidad y ayudarles con las tareas rudimentarias, si no que también había salvado a personas de esa comunidad, a niños pequeños, entre ellos, Hersel. Se había infiltrado en los Susurradores para salvar Alejandría, e incluso ofreció su muerte a cambio de salvar todo un grupo de personas incluida su mujer embarazada. Pero quizás, lo más importante para Maggie es que fué capaz de pedirle perdón, algo que nunca pensó que fuese capaz de hacer.
Otro chupito.
Aunque ella no le iba a perdonar nunca, reconoció sus esfuerzos por redimirse y le ofreció un hueco en Alexandria, él prefirió alejarse por no hacerla sufrir porque verle a él, le hacía recordar el terrible momento de la muerte de Glenn. Negan no estaba dispuesto a seguir haciendo sufrir a Maggie, de ninguna de las maneras.
Otro chupito.
Y ahora, desde que lo arrastró a Manhattan engañándole para utilizarlo como moneda de cambio para salvar a su hijo, a pesar de abandonarle a su suerte con otros grupos temerarios sabiendo que él ya no era así, dé verle perder a un ser querido, de apuñalarlo dos veces, de volver a culparle de su ira interior... Él seguía allí. Él seguía defendiéndola, protegiéndola, escuchándola, apoyándola, guiándola y ayudándola a construir la nueva comunidad que había decidido liderar. Él era la persona que mejor la conocía de aquella isla, incluso mejor que su propio hijo. Él, después de todos esos años y todo lo vivido, era, junto a su hijo, su familia.
Otro chupito.
"Maldito seas Negan"

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